Irantí trasciende el monólogo convencional para convertirse en un espacio de reflexión viva sobre la memoria. La obra propone un ejercicio de escucha: lo que persiste aunque (casi) nadie lo nombre. Porque toda cultura visible descansa sobre capas que no siempre se examinan; capas que siguen respirando bajo la superficie de aquello que hoy disfrutamos, aunque no las veamos. No hay respuestas definitivas. El escenario se convierte en umbral entre la memoria elegida y la olvidada. Irantí. La cadena infinita.
A partir de 12 años.
Duración: 60'.